Puerto Escondido es famoso por su energía surf, sus playas abiertas al Pacífico y su vida nocturna discreta pero constante. Sin embargo, el verdadero ritual cotidiano de la costa ocurre al final del día, cuando el sol comienza a descender y la luz transforma por completo el paisaje. Aunque la mayoría de los visitantes se congregan en Playa Zicatela para observar el atardecer, existen miradores menos transitados que ofrecen una experiencia más íntima, silenciosa y profundamente conectada con el territorio.
Estos puntos elevados no siempre aparecen en guías turísticas tradicionales. Algunos son accesos informales usados por locales, otros forman parte de rutas costeras poco señalizadas. Lo que tienen en común es que permiten observar la transición del día a la noche desde una perspectiva distinta, donde el mar, la selva y el cielo se funden sin interrupciones visuales.
Punta Cometa: La vista desde las alturas
Uno de los más destacados se encuentra en la zona alta de Punta Cometa, cerca de Mazunte. Aunque Punta Cometa es conocida, no todos los visitantes exploran los senderos secundarios que rodean el área principal. Desde ciertos puntos elevados, la vista se abre hacia el oeste y suroeste, permitiendo observar cómo el sol se hunde lentamente en el Pacífico mientras las sombras avanzan sobre la costa. La geografía aquí es clave: acantilados bajos, roca volcánica y vegetación costera crean un contraste que cambia minuto a minuto con la luz.
Playa Bacocho: Silencio y amplitud
Más cerca de Puerto Escondido, Playa Bacocho ofrece zonas elevadas naturales en sus extremos, especialmente hacia el norte. A diferencia de Zicatela, Bacocho mantiene un ambiente más reservado, incluso en temporada alta. Desde estas elevaciones, el horizonte se mantiene despejado y el sonido del mar llega amortiguado, lo que convierte el atardecer en una experiencia contemplativa más que social. Es común ver a residentes locales sentados en silencio, observando cómo el cielo pasa del dorado al azul profundo.
Norte de Punta Zicatela: El horizonte infinito
Otro punto poco explorado se encuentra en el extremo norte de Punta Zicatela, donde el terreno se eleva suavemente antes de descender hacia zonas menos urbanizadas. Desde aquí se obtiene una vista amplia del océano y, en días despejados, la línea del horizonte parece infinita. Este mirador no cuenta con infraestructura turística, lo que refuerza su carácter discreto y auténtico.
Nota
Acceder a estos miradores requiere movilidad flexible. El transporte público no llega a muchos de estos puntos y los taxis suelen limitarse a zonas urbanas. Contar con un vehículo propio —especialmente uno que permita sortear pendientes y caminos irregulares— amplía significativamente las posibilidades de exploración.
Además, facilita visitar más de un punto en una sola tarde, eligiendo el lugar según la luz, el viento o simplemente el ánimo del día.
Recomendaciones para la visita
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— KORU | JOURNAL
